Enseñar a leer y escribir es una actividad que implica la elección de un método, la aplicación de didácticas funcionales, y por supuesto vocación. En dicho proceso participan niveles estructurales del idioma tales como el nivel fonológico, morfológico, lexical, sintáctico, y psicológico. En este apartado se mencionara algo relacionado con éste último. El contenido curricular debe adaptarse a cada grupo, siempre se debe partir de un estado inicial como ya se ha mencionado, pero también es de suma importancia utilizar didácticas que partan directamente de la realidad . ¿Para qué? esto tiene como objetivo que el proceso sea fluido, pues parta de alguna necesidad o particularidad de la realidad. Dentro del paradigma histórico-cultural se habla de un impulso con sentido el cual implica la interacción de componentes personales y congnitivos, para que un niño realice una actividad debe tener algún objetivo PROPIO, este se cumplirá mediante la concientización de la necesidad de la acción, en conjunto con la valoración de la posibilidad de su ejecución exitosa, si se logra conjuntar el interés por la actividad en cuestión, la anticipación del resultado y el logro de dicha acción, se dará el impulso con sentido dando pauta a la interiorización de conocimiento. Es importante que el profesor cumpla un buen papel al mediatizar, motive al niño durante el proceso denotando sus aciertos, y le proporcione ayuda en diferente nivel (de acuerdo a cada niño y la actividad) por otro lado es indispensable la creación de conflicto, cuando el niño comience a AVANZAR será necesario incrementar la dificultad en la actividad, con la finalidad de seguir progresando en sus logros.
inicio: punto de partida----> conocimiento real del niño-----> creación de impulso con sentido -----> docificación de ayudas .----> avance----> incremento en la complejidad ( a esto se le nombra andamiaje)
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