
Partiendo de que todo niño tiene un interés nato por aprender de su entorno y que este entorno es precisamente una fuente de múltiples estímulos de cualquier tipo de cualquier tipo para el niño.
Ahora bien remitiendo estos estímulos a al mundo las letras y a su lectura, diremos que los niños muchos antes de entrar a una aula, ya tienen
una forma de lectura de las letras, saben que esos símbolos significan algo y que quieren decir algo, ellos saben que eso que su papá, mamá, hermano mayor o cualquier adulto tienen una forma -desconocida para ellos- de interpretar los símbolos que se encuentran en todas partes.
El medio es un factor muy importante, est
o como estimulador para el niño, encontramos letra en todas partes, existen grandes, de colores, de diferentes estilos, personalizadas, en los envases.

Es por esto que no pasan desapercibidas para los niños, como todo ser humano es un receptor de estímulos y si estos estímulos –letras en este caso- le quieren decir algo y el niño quiere saber qué es lo que le quieren decir.
La cuestión pedagógica en ciertos momentos corta ese interés nato del niño, las vuelve aburridas, las aísla, les quita ese acercamiento que se tiene fuera del aula.
¿Cómo podemos hacer para mantener el interés de los niños que se encuentran en el aula? Esta es la cuestión central de este apartado y no es fácil responder a la pregunta. Pero como podemos ver, ya podemos dar algunos indicadores de cómo hacer y responder a esta interrogante.
1) No aislar las letras: en todos los momentos es necesario que el niño le encuentre sentido a las letras, puesto que en algún letrero en el mercado o en el periódico no solo se da en un momento. No se tiene una hora o un día de las verduras que inicien con la letra “A” o con la silaba “Ta”.
I. Cierto que no se puede dar el conocimiento de la lectura en desorden, pero si podemos dar un estiramiento o flexibilidad ante las cuestiones de interés de los niños. Se tienen que responder a las inquietudes de los niños, debemos hacer los ejemplos de la lectura no solo con lápiz, libreta, libro, pintaron o pizarrón, esto solo hace que se vea a la escritura como algo diferente de la cotidianidad de la vida.
II. Para esto se sugiere que los ejemplos expuestos para la enseñanza no solo sean con estos medios –lápiz, libreta, etc-, sino con lo que se tienen a la mano en casa, en la calle, en los juguetes, en las frituras que se come. Es necesario darle un sentido al medio en el que se vive y no aislarlo en un aula.
2) Retos: Se debe poner al niño algunos dilemas que le sean un reto a su estado cognitivo en el que se encuentre.
I. El instructor debe partir del conocimiento que tenga el niño y después dar las explicaciones pertinentes, no a la inversa. Esto generara en el niño una seguridad, si en la explicación entra cierta concordancia entre lo que pensaba y lo que es.
3) Espacio favorable para la lectura: Es necesario poner a disposición del alumno los medios necesarios referidos a la lectura. Esto porque el leer es un pilar fundamental para el estímulo de la escritura, así mismo fomenta la inquietud por la grafía y sus sonidos.
I. Es necesario poner los libros al alcance de los niños, esto no solo en los libreros, retomando a Eva Janovitz ”es necesario poner los libros al alcance de los niños y no en libreros… las canastas son un mejor librero que cualquier estructura rígida”.
Estos son algunos enlaces que pudieran ampliar las ideas expuestas:
http://literaturageneralppd.blogspot.com/2010/06/leer-liar-michele-petit.html
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