Una de nuestras premisas de la lectura es una herramienta que permite el desarrollo de las personas y de las sociedades. Leer es una de las más efectivas actividades de aprendizaje y entretención, desarrolla la imaginación y permite aumentar las posibilidades de desenvolverse mejor en el mundo que nos rodea.
Tal vez te preguntes ¿cómo hago para que el niño lea sin necesidad de obligarle?
Con tantas distracciones disponibles para ellos – cable TV, DVD, reproductores MP3, PlayStation, MySpace, y lo vasto del Internet – se está volviendo cada vez más difícil inculcar el hábito de la lectura a los niños, prefieren realizar otras actividades con los objetos nombrados al principio, si no se trata de mantener una viva motivación para el establecimiento de la lectura como habito, los niños pierden interés por los libros y tienden a ocuparse más en los juegos virtuales.
Leer libros enseña, mejora la capacidad de comprensión y el vocabulario, pero también nos enseña el placer de una anticipación que crecer lentamente, la importancia de reflexionar para sacar nuevos significados y conexiones, la proyección de uno mismo en mundos imaginados de nuestra propia creación.
Tips para la motivación:
1-Llevarlos a la biblioteca:
Se puede llevar a los niños a la biblioteca cuando menos una vez a la semana.
2- Conseguirles su propio “credencial” de la biblioteca:
Esto facilitara que el niño se sienta identificado y parte de la biblioteca, además de que permite que se sienta importante al proporcionar su carnet y sus datos a la hora de acezar a la biblioteca.
3- llevar libros a casa:
El llevar libros a casa podría despertar curiosidad al niño de saber de qué se trata y que los padres refuercen la motivación.
4- Pedir un compromiso:
Se le puede preguntarle al niño ¿Que vas a leer esta semana? O en caso de que este leyendo algo preguntarle cómo va en su lectura y en qué va, o que le platique de lo que se trata de una manera emocionada y así el niño querrá apurarse a leer y terminar el libro para comentarle en que acabo o de que trató y comenzar otro libro. Sentirá que se interesa por él y por sus cosas.
5- Leer con ellos:
El leer en clase no es lo suficientemente motivante, sino que también le puede motivar el que los papas pongan el ejemplo a sus hijos. Preguntarle a la bibliotecaria si tienen otro libro igual (usualmente son varias copias de un mismo libro, además de una guía de lectura), o si es posible sacar múltiples copias del mismo libro. Que cada miembro de la familia, o al menos un par, lea el mismo libro al mismo tiempo. De esta manera, pueden comentar al respecto, hacer preguntas, y generalmente ayudar al niño a sacarle el máximo provecho a lo que leen.
6- No apurarlos:
Los niños leen a su propio ritmo. Leer no es una carrera para saber quién puede avanzar más páginas, o más libros. Si demoran mucho, hay que poner objetivos razonables.
7- Pedir a los niños “mayores” que le lean a los menores:
Leer en voz alta es una habilidad importante, pero también una oportunidad para unir a hermanos, y conseguir que los niños mayores tengan el hábito de explicar en lenguaje simple y claro lo que leen. Y, por supuesto, ayudará a instalar ese amor por la lectura en los niños más pequeños.
8- Discutir entre sí:
Realizar preguntas sobre la lectura. Si han leído un libro o un cuento que ya se haya leído, pónganlos a prueba – gentilmente. Díganles cómo se sintieron cuando ustedes leyeron por primera vez ese libro. Pregúntenles a qué libros les recuerda, o qué opinan del personaje principal. Dejen que les cuenten toda la historia, “o espera, me olvidé” y “no, eso fue después” incluidos. Hagan que hablen de lo que han leído, para que lo haga suyo
9- premiar al niño:
Puedes premiar al niño cuando terminan de leer un libro por completo, pero no saturándolo de cosas materiales, como: dulces, mp3, dinero, juguetes etc. Porque después se pueden volver chantajista, sino cosas que sean de valor para el niño por ejemplo: irse a quedar a casa del amigo, ir a un partido de futbol o salir con sus amigos etc.
10- Limitar el tiempo frente a la TV:
Esto es difícil, pero se puede sugerir a los padres limitar el tiempo que juegan videojuegos, navegan por la web o miran TV.
Para finalizar, recuérdela que….
La lectura debería ser algo divertido, no otra tarea por superar. Es algo que los padres y sus hijos pueden compartir, A veces es necesario poner algo de presión, pero sólo cuando están seguros de que funcionará. Vale también decir que, si nosotros no leemos, nuestros hijos tampoco lo harán. Pero tampoco significa que si nosotros leemos, ellos lo harán; es sólo el primer pre-requisito.
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